Apesar de que soy una mujer solitaria, la mayor parte de mi vida he vivido rodeada de gente, de MUCHA gente. La única vez que he vivido sola fue el anio pasado, cuando mi ex roommate se regresó a Leipzig y decidí no reemplazarla, decidí vivir sola por primera vez y fue excelente.
Cuando vivía en la casa de mi papá (la lata de atún), llegamos a compartir la casa con 14 personas, mi viejo no podía contra su debilidad de acoger a todos, de aquel tiempo recuerdo las noches contando chistes en la oscuridad, había colchones en los rincones, gente en todos lados. Todos los 14 eran mi familia por supuesto, algunos dejaron de serlo con el tiempo, otros se mudaron a tierras lejanas.
Cuando me mudé a la casa de mi mamá compartí la habitación con ella, ya no me contaba cuentos como en mi infancia, me empezó a contar sus deseos de escribir un libro, yo le contaba mis pesadillas y suenios, mi mamá fue una excelente roommate, la mejor que he tenido.
Cuando vine a este país me alojé en el cuarto de estudiantes más barato, si bien no compartí el dormitorio, las puertas eran pegadas, una frente a la otra, se compartía las duchas, la cocina y los banios, era una convivencia cercana. Por un tiempo, un estudiante de arte vivió en el dormitorio de al lado y mientras me amanecía estudiando, él hacía lo propio pintando, era una compania de madrugada, nos encontrabamos en los lavaderos, yo lavandome la cara, él limpiando sus pinceles. También recuerdo a otra vecina, venía de Mongolia, una mujer recontra agradable que cambiaba de novios con frecuencia y me dejaba escuchar sus devaneos nocturnos, en fin, era parte de la convivencia.
Luego me fui a vivir con Arvid, invadí su departamento y comencé a decorar los rincones, teniendo en cuenta que (en ese entonces) recien llevabamos nueve meses de relación, ese tiempo fue una luna de miel adelantada, el mejor tiempo de mi vida. Fueron ocho meses idílicos que tuvieron que acabar, regresé a trabajar en la universidad, cambié de ciudad y decidí meterme en lo que aquí llaman WG (Wohngemeinschaft) osea departamento compartido que es bastante popular entre los estudiantes y jovenes solteros en general, la chica con la que compartí el departamento por aproximadamente un anio, era bastante amable pero no llegamos a ser amigas, cuando se fue me dí cuenta que casí todo era suyo, desde el sillón, las cortinas, espejos y hasta las lámparas, se llevó el foco del banio y esa tarde me banié a oscuras, estaba sola con un departamento semi vacio.
Por suerte encontré otra roommate, Luise, una chica genial, me hubiese gustado que se quedara más tiempo conmigo pero terminó su curso y se regresó a Leipzig a trabajar.
El departamento seguía semi vacio y empecé a comprar muebles, por primera vez en mi vida empecé a tener cosas "mías", mi viejo tenía la filosofía del desprendimiento y nos crió así, cuando salí de Perú, al empacar mis maletas, me dí cuenta que no tenía mucho que dejar. Por eso, no sé de donde saqué las ganas de comprar accesorios de cocina, un microondas, me encontré decorando "mis" rincones, comprando adornos, aluciné que si mi mamá me veía así, pues iba a estar orgullosa de mi único rastro de femeneidad.
El departamento para mí sola me permitía decorar a mi antojo, me dejaba caminar calata a todas horas, hacer ruidos en la madrugada sin temor a despertar a nadie, tirarme a leer en calzones sobre el sillón y desayunar también en semi desnudez. Lo único malo es que yo no sé estar sola, mi paranoia, la sugestión, mis temores ocultos, esa morbosidad por lo sangriento que no puedo controlar, en conclusión, me empezó a dar miedo.
Poco antes que Luise se fuera, había empezado la escritura de un mal relato sobre la ninia con la que siempre suenio, la que se clava agujas y nunca sangra, pero cuando me quedé sola, no tuve ganas de continuarlo. En la soledad del departamento había desarrollado cierta cobardía que desconocía en mí, tampoco es que haya sido una valiente, pero digamos que no me sugestionaba con nada. Empecé a sugestionarme con el improbable de que, algún asesino, se diera el tiempo de forzar mi puerta y matarme en la oscuridad de la noche. Dejé de ver esos documentales sobre asesinos en serie que tanto me gustan y cualquier pelicula de terror, guardé todos mis libros de siquiatría y por primera vez se me fueron las ganas de ser loquera de mentes enfermas.
A mi actual roommate la encontré de casualidad, apesar de que el sueldo ya no me daba para darme el lujo de vivir sola, yo sólo tenía cabeza para planear mis vacaciones a Perú, no busqué nueva roommate, posiblemente mis conocidos estaban hartos de oírme contar que me estaba yendo al carajo y por eso me recomendaban conocidas suyas, así, terminé entrevistando varias chicas, después de varias entrevistas me dí cuenta que mi departamento era bastante deseado, por la ubicación, el precio y lo bien amoblado que estaba, gracias a mí por supuesto. Nadie me convencía, era imposible no imaginarme a los amigos ( desconocidos) de mi nueva roommate, tirados y poniendo las patas en mi adorado sillón rojo, ensuciando con restos de comida mi adorada alfombra, agarrando mis libros, rompiendo mis adornos o en el peor de los casos tomándose mis botellas de alcohol.
Estaba a punto de tirar la toalla cuando el colega que comparte la misma oficina que yo me recomendó a una conocida, me dió buenas referencias y luego de la entrevista sentí que ella era, lo único malo era que conocía a mi colega, era como tener a un informante directo de mi vida, no es por nada pero en la oficina donde trabajo son todos unos chismosos. Apesar del riesgo, ella resultó ser la mejor opción y la acepté.
Hasta el momento todo va bien, sus amistades son todas muy agradables, salvo la mujer que viene con el bebé, tengo que controlarme para que no se note mi cara de pánico cuando veo al enano acercandose a mis repisas. Ella se rie de todo y tiene la facilidad de divertirme con sus ocurrencias a cada rato y además, está muy buena, es un regalo para mis ojos.
Con el tiempo me he dado cuenta que no importa con quien viva, quiero seguir sintiendo el placer de escoger mi hogar, de hecho quiero vivir con Arvid y apesar de que sé que es un buen hombre, tengo siempre en mente que si no funciona tendré la libertad de irme y buscar otro hogar porque ya me acostumbré a esto. Me gusta vivir conmigo.
The script - the man who can't be moved von alexandradu36


Yo llevaba viviendo sola 7 años y el año pasado compartí piso. La experiencia fue buena y reconozco que me reí bastante, pero a eso de los 8 meses ya necesitaba mi espacio.
No sé si soy muy huraña pero aunque lo de vivir sola tiene sus cosas malas, sobretodo cuando te sientes sola, creo que tu hogar es tu reino y eso vale oro!!! Ya sabes.... ther´s no place like home!!!.
Yo dentro de poco me iré a vivir con mi novio. Me hace mucha ilusión pero al mismo tiempo intento disfrutar de estos meses de vivir sola porque es una etapa que voy a cerrar. Aunque nuca se sabe, claro!!jeje
un besote