al fin

foto al vuelo del nuevo depa

Tenemos las llaves del nuevo departamento y apesar de que no puedo irme- aún- de Dresden hasta un par de semanas cuando termine mi contrato en el trabajo, estoy sintiendo la emoción de irme, de empezar una nueva etapa. Aunque la mudanza será un poco tediosa, porque a lo largo de estos anios he acumulado muchísimas cosas, la emoción de irme a vivir con Arvid, ahora como esposos, sobrepasa cualquier inconveniente.

Lo acepto, no me gusta mudarme, es un gasto de energías que no termina hasta que has acomodado la última pluma en el nuevo hogar, cansa y mucho y todo parece fuera de lugar al comienzo.

La primera vez que me mudé tenía 9 anios, dejé la casa de mis abuelos paternos cargando mi batallón de muniecas y revistas, mi único patrimonio de entonces. Toda mi familia pasó de la azotea de los abuelos a una casa más espaciosa, no sabíamos que hacer con tanto espacio, recuerdo que, aprovechando un temblor, nos acomodamos en la sala, todos juntos otra vez, conversando y haciendo chistes en la oscuridad.
No duramos mucho en aquella casa, luego de tres anios nos mudamos a la lata de atún, para entonces yo tenía 12 anios y aún poseía  un par de muniecas, creo que mi infancia terminó a los 15 o no termina aún.

A los 17 anios mi viejo, temeroso de que termine mis días en ocio, me mandó a estudiar a Argentina, a una universidad en donde uno de sus colegas era profesor, fue un anio divertido, un anio que nunca olvidaré, me parece increíble que haya pasado tanto tiempo de eso. Regresé a Perú al final del segundo semestre, el cual jalé en todas las materias, no estaba planeado quedarme pero mi viejo decidió todo, me quedé en Lima.

Anios más tarde, cuando las cosas empezaron a ir mal en la lata de atún empecé a dormir en la casa de amigos, en algúnas casas ajenas tenía cama, ropa en un cajón y hasta pijamas. Lo que más lamento de haberme mandado a mudar de mi propia familia, fue haberme perdido momentos, haber sido parte de todo ese deterioro, no haber propiciado un acercamiento, haber colaborado con toda esa desintegración.
Cuando mis viejos se divorciaron, irónicamente volví a casa con más frecuencia, mis viejos se habían ido y pasé la mayor parte del tiempo con mis sobrinos. Para cuando mis viejos regresaron de su duelo, mi mamá se se fue a otra casa, mi viejo empezó a trabajar en otra ciudad.

Me quedé en la lata de atún hasta el último anio de la universidad, para cuando empecé a trabajar me mudé donde mi mamá, fue entonces cuando me di cuenta de las pocas cosas que realmente poseía, apenas una mochila con ropa y me mandaba a mudar. Así empecé a vivir entre la casa de mi papá y la de mi mamá, de aquí para allá.

Mi mudanza más radical fue la que hice rumbo a otro continente a los 29 anios, mi maleta estaba llena de chompas que mi viejo me regaló, la poca ropa que tenía, un par de diarios, libros y un peluche que me regaló mi mejor amiga. Llegué a una habitación de estudiante y allí permanecí hasta casi dos anios después cuando me mudé con Arvid. Como estudiante también acumulé muchas cosas, es fácil conseguir cosas usadas de otros estudiantes que se van y te ofrecen un trueque amigable. Traté de meter todo lo posible en el carrito de entonces de Arvid, la mayor parte de mis cachivaches fueron a parar a la basura.

Los meses que viví con Arvid fueron los más espectaculares de mi vida, invadí su departamento y le di mi toque femenino, amanecer a su lado todos los días fue de puta madre. Cinco meses después me salió el trabajo en la universidad y me volví a mudar, aquí, a éste departamento, desde el que ahora escribo. No puedo negar que aquí tengo historia, fue una buena etapa entre estas paredes, pero empieza otra, una mejor y es hora de mudarse otra vez, ya tengo las llaves y estoy feliz!


 No se por qué esta canción me ronda la cabeza por estos días
Quiero ver amanecer, pero del otro lado, ver amanecer pero que alguien se quede aquí para saber si yo sigo vivo 


Los Fabulosos Cadillacs - Padre Nuestro from Nacional Records on Vimeo.