Si has leído algúna vez mi blog, pues sabes que mi vida sentimental ha sido bastante decadente. Relación que intentaba , relación que salía chueca, y siempre, casí siempre, yo salía mal herida. Y si has leído un poco más de mí, sabrás que he tenido relaciones sentimentales con hombres y también con mujeres. No creo que sea algo de que sentirse orgullosa pero tampoco es para avergonzarse, simplemente es, ó lo fue. Por ahora soy bastante monógama y me he embarcado en una relación que sospecho, durará más de lo que siempre he creído.
Bueno, tampoco es que haya tenido una vida sexual exuberante, ni mucho menos super interesante, digamos que fue bastante normal dentro de su anormalidad . Primero que nada tengo que dejar en claro que soy bastante lorna y se nota a leguas - se notaba- que era una persona insegura y necesitada de carinio. Con eso por delante pues era fácil caer en la garras de egocentristas, abusadores o similares.
La primera persona que me pegó una cachetada en mi vida fue una mujer y no fue mi vieja. Mi papá nunca jamás me pegó y mi mamá, en la peor época de mi adolescencia lo máximo que hizo fue gritarme pero ya ni recuerdo cuando. La primera mujer que me pegó era mi novia, una mujer confundida y borrachosa que cada vez que estaba alcoholizada me pedía perdón llorando. Es evidente que las mujeres somos más emocionales, más apasionadas, y que en una relación de dos mujeres, hay más rencor, más venganza, más fuego, las peleas son bastante atroces, siempre van a salir chispas.
A mí siempre me pasaba igual, me tocaban en suerte mujeres temperamentales que buscaban protegerme y hombres superados que nunca se enamoraban en serio de mí. Tampoco me estoy quejando, siento que de cada una de esas relaciones torcidas, aprendí algo y fue el camino necesario para llegar a él, al que amo tanto y que me levanta con un beso todos los días y se acurruca a mi lado todas las noches. Si esto tan hermoso es lo que me esperaba, pues gracias a todas esas relaciones pasadas por dejarme ir.
Me imagino que todo sucede por algo, miro atrás con nostalgia y me imagino embarcada en realidades paralelas, en cada una de esas relaciones pasadas. Si Leila no me hubiese dejado y se hubiese quedado en Perú, es muy probable que yo nunca hubiese venido a Alemania, ahora estaríamos, tal vez , viviendo nuestra relación a la sombra, juntas, en algúna casita en Arequipa. Si no hubiese tomado el valor de dejar a Martín porque me enganiaba con todo lo que se movía y yo no quería verlo, pues ahora estaría, talvez, con tres hijos, aguantando sus infidelidades al infinito, conviviendo con una suegra que se hacía de la vista gorda y que me diría que me odia con la mirada, eso es seguro. Para qué seguir con la lista, es suficiente.
Me da risa fantasear con esas cosas imposibles, la verdad ya no viene al caso, el pasado debe quedarse donde pertenece pero al empezar a escribir este post estaba pensando en alguien del pasado, alguien que apesar de haberme roto el corazón, me dejó un bonito mensaje. Al final no todas mis relaciones fueron tan fatales como creía.
Ella tiene nombre de flor y es bonita, no sé como se pudo fijar en mí. Por ese entonces yo me cortaba el pelo y parecía un hombre, cada vez que la visitaba, la mamá se encargaba de vigilarnos, sospechaba, yo estaba segura de que lo sabía todo. Empezamos a encontrarnos en un hostal, yo empecé a perderme en ese sentimiento, ella no estaba segura de nada. Toda historia de desamor tiene a un tercero, el intruso era uno de mis mejores amigos y yo lo quería, se jodió todo. Cuando me enteré que estaba embarazada de él, entré en colera, rompí sus cartas de amor,desaparecí. Pero al final me dí cuenta que los quería y luego de dos meses los volví a ver, a ella se le empezaba a notar la panza y su vieja no lo sabía, ella y él planeaban fugar, los ayudé, fui a recoger su guitarra y una mochila llena de ropa, la vieja me miró sospechosa pero todo salió bien.
En una de esas conversaciones antes de que los dos se fueran en fuga, ella solía ponerse filosófica, te está afectando el embarazo, yo le decía. El asunto surgió en una de esas conversaciones, cuando me dijo que el amor de verdad es decidido, si necesita recogerte de la luna, lo hará. Ella decía que estaba segura que yo encontraría la persona que se iba a “morir” por mí, y yo le decía que a las mujeres feas como yo no le suceden esos flechazos a primera vista, la primera impresión que doy es que necesito ayuda ó lo de siempre, que soy rara. Cuando le dije que se dejara de frasecitas hechas para consolarme, me dijo que conociendo mi historial amoroso, dando y dando sin recibir, pues por la ley equitativa de la naturaleza yo tenía – por ley- que recibir algo bonito algún día. Me reí por lo dulce de su razonamiento.
El día que se fue me pidió perdón por lo fatídico de nuestra relación, yo nunca se lo dije pero le estaba agradecida porque me ensenió que cuando una relación no funciona, lo más saludable es dejarlo ir y el corazón sana, no hay nada más catastrófico que aferrarse a algo que no es, ni nunca será. La dejé ir con la certeza de que estaba destinada a vivir esto una y otra vez. No tenía ni idea que mi mejor momento sentimental llegaría bastante más tarde pero llegaría.
La verdad, todos tenemos derecho a equivocarnos, a aprender de experiencias pasadas, lo importante es hacer lo que nos dicta el corazón en su momento, tenemos derecho a meter la pata hasta el fondo, a caernos de cara y volver a levantarnos. La vida es lo que es, un camino incierto, una pelicula intrigante, un paseo indescifrable, más nos vale acomodarnos bien y disfrutar del viaje, hay que exprimirle los mejores momentos y sonreir. Nuestro mejor momento llega, siempre llega.
You would never know, I would never show what I feel, what I need from you, no

